El ex policía Rubén Omar Galarza fue condenado ayer a la siesta a 13 años de prisión por haber asesinado de un disparo a Héctor Daniel Cuellar, el 20 de septiembre de 2009 en Burruyacu. El crimen había ocurrido durante una pelea entre varias personas y el entonces agente había sacado un arma y le pegó un tiro en la mejilla a la víctima, que tenía 16 años.
La madrugada del hecho -según consta en la causa- Galarza había estado consumiendo bebidas alcohólicas junto a un grupo de amigos en un bar conocido como “El Mocho”, ubicado en la avenida Libertador de Burruyacu. Alrededor de las 4, comenzaron a pelear dentro del local con otro grupo de jóvenes porque uno de ellos le había robado el encendedor a otro. La gresca continuó afuera del bar, donde se encontraba la víctima junto a su hermano.
Minutos después, la pelea recrudeció a una cuadra de distancia, en la esquina de avenida Libertador y Belgrano. Fue allí cuando intervino Cuellar. El enfrentamiento duró entre 20 y 40 minutos -de acuerdo al relato de los testigos- y finalizó cuando Galarza sacó el arma reglamentaria y disparó. La bala dio en la mejilla del adolescente, que cayó al suelo y murió pocos minutos después.
“Sin querer”
En su declaración, el ex policía dio su versión de los hechos ante las juezas de la Sala VI de la Cámara Penal, Stella Maris Arce, Alicia Freidenberg y Marta Cavallotti. Aseguró que su intención era hacer un tiro al aire para ponerle fin a la pelea, pero que en ese momento le bajaron el brazo y salió el disparo, que sin querer hirió a la víctima.
El fiscal de Cámara Daniel Marranzino expuso en su alegato que no dudaba de que Galarza fuera una buena persona. “Entiendo que no es un delincuente, pero cometió el hecho”, expresó, y pidió 13 años de prisión por el delito de homicidio simple.
“Cuellar no fue el gran protagonista de la trifulca, pero está muerto”, agregó Marranzino. El fiscal recordó que, según las pericias, Galarza tenía 1,55 gramos de alcohol en sangre al momento de efectuar el disparo.
Los abogados querellantes, Álvaro Zelarayán y Juan Colombres Garmendia, destacaron a su turno que el acusado “no es un ciudadano común, sino un ex policía que en ese momento era policía”.
Por su parte, el defensor Luis Acosta solicitó la absolución de Galarza por exceso en la legítima defensa. En ese sentido, el letrado argumentó que el ex policía quiso defenderse del ataque. Pero las juezas resolvieron hacer lugar al pedido del fiscal y condenaron al homicida. Las magistradas revocaron el cese de la prisión preventiva por lo que Galarza quedó detenido y trasladado de inmediato al penal de Villa Urquiza.